Votos

Asunto
AMPARO EN REVISIÓN 240/2018
Tema
Regularidad constitucional del artículo tercero, fracción III, incisos a) y b), de los Lineamientos a que se refiere el artículo 25 del Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios y del punto 4.2.9.2, fracción II, incisos a) y b), de la modificación a la NOM-051-SCFI/SSA1-2010 en la parte que refiere a “azúcares totales”
Fecha de resolución
08 de Mayo de 2019
Tipo de voto
Voto particular
Sentido de la resolución
Los integrantes de la mayoría de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en sesión de ocho de mayo de dos mil diecinueve, resolvieron el presente asunto en el sentido de declarar fundado el agravio de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios y suficiente para revocar la sentencia recurrida, emitida por el Juez Octavo de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México en el juicio de amparo 1440/2015 de su índice.

Lo anterior, entre otros aspectos, al estimar que por el momento no hay un modelo específico que de manera obligada deban adoptar todas las legislaciones respecto al límite máximo de azúcares que necesariamente puedan encontrarse en un alimento o una bebida no alcohólica, sino solo la información veraz del contenido nutrimental del producto con base en las recomendaciones internacionales.

Además, señalaron que en las Directrices de la Organización Mundial de la Salud emitidas en el año dos mil quince no fue establecido como obligatorio distinguir entre azúcares añadidos y naturales en los alimentos preenvasados, ni contienen una recomendación de una dieta específica o una indicación de “azúcares agregados” sobre una base de 200 kilocalorías, sino que solo recomiendan la ingesta de azúcares libres a menos del 10% (o 5%) de la ingesta calórica total.
Sentido del voto del Ministro
No comparto el criterio de la mayoría, por las siguientes razones:

Si bien las Directrices de Ingesta de Azúcares para Adultos y Niños, emitidas por la Organización Mundial de la Salud en el año dos mil quince, fueron emitidas en el año dos mil quince, las políticas públicas generadas por el Estado Mexicano derivadas del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 para la protección de la salud de la población fueron implementadas en la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes de 2013, donde fue prevista una base para el cálculo del aporte energético que proporcionan los azúcares a la dieta de las personas respecto de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasadas de 200 kilocalorías, coincidente con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud respecto al consumo máximo de azúcar, mas no la base de 360 calorías como fue establecido en el artículo 25 del Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios.

En ese sentido, desde mi perspectiva, la base para el cálculo del contenido energético de los azúcares en los productos referidos debe ajustarse a las políticas públicas adoptadas por el propio Estado mexicano en la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes de 2013 y a los estándares internacionales de 200 kilocalorías, con independencia de que tal base no esté en instrumento vinculante para el Estado mexicano.

Así, la base de 200 kilocalorías para azúcares añadidos establecida por la Organización Mundial de la Salud y recogida en la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes de 2013 es el parámetro adecuado para medir el azúcar diario que las personas deben consumir, por lo que el Estado mexicano debía recogerlo con miras a proteger el derecho a la salud de las personas.

En consecuencia, considero que los argumentos esgrimidos en el sentido de que la base de 360 calorías para el cálculo del aporte energético de los productos como base diaria incluye las 200 kilocalorías recomendadas como consumo máximo de azúcares, avalado por la mayoría, parten de una premisa errónea, pues permitir que en el etiquetado en el área frontal se exprese la cantidad de azúcares totales considerando que estas incluyen toda clase de azúcares sobre la base de 360 kilocalorías no brinda información suficiente y clara a las personas, pues no pueden diferenciar el porcentaje de esas 360 kilocalorías que fue añadida por el productor y el que naturalmente tienen los ingredientes que lo componen, lo que lejos de proteger el derecho a la salud y a la alimentación adecuada implica su afectación.
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